Atrás quedaron las épocas en las que el periodista, libreta
y pluma en mano, tomaba nota a toda prisa de todo lo que escuchaba en una rueda
de prensa o entrevista. Después, correría a la redacción y se pasaría horas
transcribiendo todo lo que había apuntado a su máquina.
Pero esto, afortunadamente, ha cambiado mucho.
En el año 1963, la empresa Philips creó los casete: dos
carretes en miniatura entre los cuales pasa una cinta magnética, rodeado todo
de una carcasa de plástico. Las primeras
grabadoras portátiles salieron al mercado poco después de la invención del
casete. Un poco más adelante, a finales de los noventa, aparecieron las grabadoras
de minidisc. Unas grabadoras que
utilizaban un mini CD que conseguían una mejor calidad que las grabadoras de casete. Más tarde, hace prácticamente una década, aparecieron las grabadoras
digitales. Este invento fue un gran salto en la era digital. Estas grabadoras de voz tenían
una grandísima mejora en la calidad del sonido, así como en la capacidad de
almacenamiento. Con solo apretar un botón, puedes grabar y
reproducir voz y organizar dichas grabaciones en cómodas carpetas sin preocuparte por cambiar la cara
del casete o de disco. En definitiva, es un instrumento que cualquier gran
periodista, como es mi caso, tiene como herramienta esencial de trabajo!
Otro de los grandes inventos, que por mucho que me guste
escribir con ella he de reconocer que se ha quedado anticuada, es la máquina de
escribir. En julio de 1874, Sholes & Glidden, sacó la primera máquina de
escribir, entendida como tal, y la llamó Remington 1. Esta definió muchas de las características que con el tiempo se volverían básicas en cualquier máquina de escribir. Una de las más importantes
fue el teclado QWERTY, utilizado en prácticamente todos los
teclados que conocemos hoy en día. Este sistema, llamado así por las cinco
primeras teclas de la fila superior izquierda, tiene como objetivo hacer más
eficiente el uso de la máquina al estar colocadas las letras más utilizadas en posiciones distantes entre sí, lo que conseguía que las barras de tipos no se enredaran. Por
supuesto, esta primera máquina de escribir tenía sus problemas: sólo escribía
en mayúsculas y la sujeción del papel no era tan práctico y fácil de operar.
Pero la gran parte de estos defectos fueron corregidos con la Remington Número
2, así como fue la primera en contar con una tecla SHIFT para pasar de escribir
en mayúsculas a minúsculas.
Todas estas mejoras, han ido evolucionando con el paso
del tiempo para mejorar, día a día, la labor de los periodistas.
Nerea Margarita Panicello




























